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La izquierda europea tiene puesto los ojos en el modelo portugués. En los últimos años el Gobierno de socialista de Antonio Costa ha conseguido buenos resultados económicos para el país, lo que le ha llevado a revalidar el Poder Ejecutivo el pasado domingo, con un eje de gobernación entre partidos de izquierda en la anterior legislatura.

Se está mitificando a Portugal y no es para menos. Las condiciones económicas en Portugal han mejorado notablemente en los últimos años. El PIB ha vuelto a su nivel anterior a la crisis y la tasa de desempleo ha descendido 10 puntos porcentuales desde 2013 hasta situarse por debajo del 7%, una de las mayores reducciones de los países de la OCDE en la última década.





El socialismo portugués y la reducción de deuda pública sobre PIB

Probablemente el dato más significativo que podemos encontrar en Portugal dentro de la esfera pública, está vinculado a la evolución de la deuda pública sobre PIB. La ratio se encontraba en el 130,6% en 2014 y cayó alrededor del 121,5% en 2018. Estamos hablando de una caída de casi 10 puntos porcentuales en tan solo cuatro años.



Si miramos la evolución del déficit público se entiende rápidamente esta disminución. Tras alcanzar un máximo del 11,2% del PIB en 2010 y situarse en el 7,2% en 2014, el déficit fiscal disminuyó gradualmente hasta el 0,5% del PIB en 2018.



Por el contrario, España, de la mano del gobierno del Partido Popular, no consiguió estos resultados ni de manera muy remota y eso que la palabra favorita de los más críticos era "austericidio". En 2014, la relación de la deuda pública sobre PIB era del 100,4% y, cuatro años más tarde, la ratio se situaba en el 97,1% del PIB. En otras palabras, se redujo tan solo algo más de tres puntos porcentuales del PIB la deuda pública durante el mismo período.



La razón que subyace a estos diferenciales es que España, a pesar de mostrar un crecimiento económico notorio muy por encima de los principales países de la Unión Europea, y superior a Portugal, no mantuvo las cuentas cuadradas, siendo el país con mayor déficit de la Unión Europea.

Pensemos que si el crecimiento económico español estaba siendo de alrededor del 3% y con una inflación de algo más del 1%, en un escenario de estabilidad presupuestaria, sin déficit, nos estaríamos quitando de encima alrededor de 4 puntos porcentuales en la ratio de deuda pública sobre PIB. Pero es elevado déficit que hemos mantenido nos ha impedido un ajuste correcto.

El equilibrio presupuestario de la mano del Partido Socialista portugués

Un presupuesto contempla una proyección de los ingresos de las Administraciones Públicas y el total de gastos proyectados que se pretende asumir. Si existe una diferencia negativa, con mayores gastos que ingresos hay que endeudarse para atender las necesidades presupuestarias.

Si bien es cierto que se ha incrementado los impuestos en algo más de 2 puntos porcentuales de PIB en 8 años, la causa real del equilibrio presupuestario se encuentra en unos profundos recortes que se han dilatado, en gran medida, en la etapa del crecimiento económico portugués.

Por el lado de los ingresos, los ingresos totales de las administraciones públicas portuguesas aumentaron del 40,4% del PIB en 2009 al 42,7% del PIB en 2017. Las recientes medidas de recaudación de ingresos han incluido un impuesto sobre las bebidas azucaradas y un impuesto adicional sobre bienes bienes inmuebles.

Por el lado del gasto, Portugal ha visto como el gasto público llegó a representar el 51,7% del PIB en el año 2014 y, en 2018, se bajó hasta una relación del 44% del PIB, una reducción en términos de PIB de más de siete puntos porcentuales en solo cuatro años**.





Es curioso este hecho porque los partidos políticos españoles PSOE y Unidas Podemos proponen acercarse a la media del gasto público de la Unión Europea y, a su vez, alaban el gobierno portugués. Sin embargo, no tienden a comentar que el modelo socialista portugués ha pasado de situarse por encima del gasto público sobre PIB en la Unión Europea a situarse por debajo, con una reducción histórica del gasto público en términos relativos a su economía.

La clave para entender resta rápida reducción en términos relativos al PIB es que la economía ha avanzado mucho más rápido que la evolución del gasto público nominal de la mano del gobierno de Antonio Costa.

Por ejemplo, los profundos recortes temporales de los salarios del sector público en el período 2010-2015 se empezaron a invertir con Costa y el empleo público empezó a incrementarse de nuevo. Pero la prima en el sector público que se paga a los funcionarios altamente calificados también es relativamente baja, lo que permite controlar este gasto en estos años.



Se ha incidido en la productividad de la sanidad pública. Costa ha introducción la remuneración en función de los resultados en la atención primaria, lo que ha fomentado el aumento de la eficiencia de los proveedores de servicios de salud.

Por otro lado, se ha priorizado dentro del presupuesto el gasto social frente la inversión pública que ha caído a los niveles históricamente bajos y se ha mantenido en estos años.



Y, aunque es más mérito del Banco Central Europeo que del propio gobierno socialista, la política monetaria ultra laxa del Banco Central Europeo ha reducido notoriamente el coste de la deuda portuguesa. En una administración pública que está especialmente endeudada, una reducción de la partida del servicio de la deuda tiene una mayor repercusión.

Un contexto económico de auge

Mientras que el Gobierno español no supo aprovechar el fuerte crecimiento de la economía, Portugal sí. La economía de Portugal se beneficio de la recuperación más amplia en Europa, alcanzando un crecimiento del PIB real de hasta el 2,8% en 2017, el más alto en 17 años.

Es interesante la composición del crecimiento, la inversión ha hecho una contribución sostenida desde mediados de 2016, con evidencia de que la recuperación se extiende más allá de la construcción para incluir el gasto en maquinaria y equipo.

Además, al igual que en España, la recuperación del empleo, que se beneficia en parte de las reformas anteriores para mejorar la flexibilidad en el mercado laboral, ayudó a garantizar una contribución constante del consumo en estos años.

La apertura económica de Portugal es otra de las claves de su crecimiento. La ampliación de la base de exportaciones, con exportaciones que ahora representan el 43% del PIB a finales de 2017, lo que se traduce en 13 puntos porcentuales más que en 2010, y ha ayudado a reorientar la economía hacia sectores comercializables, que están ayudando a impulsar las mejoras en el empleo y la inversión.

Las exportaciones de bienes se han beneficiado de un cambio desde los sectores tradicionales hacia mercados fuera de la UE. Mientras que las exportaciones de servicios han sido respaldadas por un auge del turismo que ayuda a compensar las importaciones relacionadas con la inversión.



Como resultado, la posición externa de Portugal ha mejorado estructuralmente con superávit en cuenta corriente desde 2013, con un promedio de 0,6% del PIB, en comparación con un déficit promedio de alrededor del 10% entre 2001 y 2010.

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- La noticia

La mitificación del gobierno socialista portugués de Antonio Costa

fue publicada originalmente en

El Blog Salmón

por
Marc Fortuño

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