Todos tenemos manos (y bolsillos) de mantequilla cuando se trata de memorias USB, tienen una cualidad increíble de perderse tan rápido que a veces tenemos que recurrir a métodos prácticos como usarlas de llavero o llevarlas pegadas a la ropa para evitar que se extravíen fácilmente aunque a veces sea inevitable. Lo peor de todo es que la mayoría tenemos la costumbre de guardar documentos y archivos importantes en ellas y aunque siempre está la posibilidad de resguardarlas con claves, no siempre es lo más efectivo. Suponiendo que la perdemos...