Cuando las personas cometemos un acto de negligencia no somos juzgadas por el hecho en sí, sino por las consecuencias. Esto se produce por la forma en que las emociones evalúan la casualidad o la suerte. Veamos de qué se trata.
El arquitecto Eduardo Alonso Tejedor ha ganado el concurso para proteger el Templo de Debod de Madrid con «Memoria suspendida». La propuesta combina...
Un hombre ha robado este jueves un cuchillo de una pescadería y se ha autolesionado hasta la muerte. Los hechos han ocurrido en la calle Luis Montoto...